Empiezo a estar ya convencido,
que algo se ha muerto en mi cabeza.
Voy por el mundo dando gritos,
de bar en barra y borrachera.
Haciendo a la muerte mil guiños
con mis cartas sobre la mesa,
dando ya todo por perdido
por arruinarme en una apuesta.
Y sin poder quedar dormido,
con la mirada siempre alerta,
voy dando tumbos a tu piso
por si dejas la puerta abierta
a este loco tan conocido
por su vida de calavera,
con corazón de malherido
que por amarte se desvela.