Aprender a pintarte con palabras,
cincelar cada una de tus virtudes,
a sorbos dar con la forma
de verte, aun si cabe, mas perfecta.

Y una vez hecha, recompuesta,
tomar todos tus defectos,
y dispersarlos por tu cuello,
allí donde siembro mis labios.

Y entenderte como eres,
derretirte en suaves caricias,
fundir con las miradas
mis noches de bala perdida.