Erase una vez la hora
que por estirar el tiempo
empezó a quedarnos pequeño.

Erase una vez una bebida,
un baile, un sigilo
y un beso bajando sin frenos.

Erase una vez dos conocidos extraños
que con una mirada se dijeron todo,
que compartiendo silencio hablaron,
que todo lo supieron dandose la mano
y sin mas hambre que la de besos
en la noche se fueron devorando.