Mi Dios sabe bien que yo lo he intentado
pero todo apunta a que tú me has vencido:
no quiero quererte del modo en que lo hago
pero reprimirlo no tiene sentido.

Entré mano armada por mi corazón,
luché contra cientos de ti que venian
con balas de plata rellenas de amor,
a todas las quise dejar sin vida.

Pero es vaciar con un vaso el mar,
o contar los granos de arena en la playa.
Asi que rendido, tú mandas. Me harás

conjugar "amar" hasta decir "te quiero",
sentir que mi boca con tu nombre estalla
y ser en tu cama feliz prisionero.