Soy el dueño del susurro que te enerva
y tu piel muere de ganas por probarlo.
Si te mato con la boca serás presa
del veneno del deseo desatado.

Y si con suerte a las manos llegamos
por caminos recortados a tijera
querrás no volver al desdichado
tiempo en que el amor era quimera.

¿Qué remedio al mas puro sentimiento?
¿Qué cura al corazón que no cesa
de caer en picado hacia el averno?

Rendirse es todo lo que queda.
Postrarnos al culto del cuerpo
y que las noches queden en vela.